Hacia fines de 1534, por orden de Diego de Almagro ratificada por Pizarro, la villa se reubicó en el Alto Piura, en el paraje Monte de los Padres, junto a las tierras del cacique Señor de Piura (actual distrito de La Matanza). Allí floreció cuatro décadas con cuadrícula regular, Plaza Mayor e Iglesia Mayor, según revelaron las excavaciones de la Universidad de Piura y la Politécnica de Madrid. Hacia 1570 el colapso de las napas freáticas, las fluctuaciones climáticas y el «mal de ojos» hicieron insostenible el asiento.