El 13 de noviembre de 1741, en plena Guerra del Asiento, una escuadra británica comandada por el comodoro George Anson tomó por sorpresa el puerto de Paita, saqueó el muelle y prendió fuego a la población y los templos. Los marinos profanaron la capilla mercedaria y Anson asestó una estocada a la efigie de Nuestra Señora de las Mercedes, cuya hendidura aún se conserva; la imagen varó indemne en la orilla al día siguiente. El suceso consolidó su devoción y siglos después fue declarada Patrona de las Armas del Perú.